Archivo para 7/01/11

El Cuento de los Guaus Magos de Oriente

Hace un año más o menos ocurrió lo que ahora os voy a relatar y todo empezaba así…

Hola amigos, hoy ha sido un día especial… Como much@s ya sabréis hoy, de madrugada, llegaron los tres Guaus Magos de Oriente y nos dejaron muchos regalos a los perritos buenos.¡Qué regalos! En mi caso unas pocas chuches y un abrigo,  pero como el último Guau Mago tuvo un pequeño percance con su carroza, se debió de confundir y tenemos que cambiar el abrigo,chuchesaunque mami dijo que eso no era problema, que para eso son magos.

El caso es que se que muchos de vosotros ignoráis quienes eran esos tres grandes y buenos Guaus Magos y solo conocéis la historia que os cuentan vuestros bipes… que no es la verdadera historia, la que papi me contó y yo creo a patitas juntillas. Y aunque papi no es un buen narrador de historias os la voy a contar tal como él me la contó a mi…

Veréis, hace mucho, mucho tiempo -tanto que ya casi nadie se acuerda de como era el mundo entonces- los cánidos formábamos una gran tribu. Pero había una especie animal que empezaba a despuntar por encima de las demás, y que se proponía dominar al resto por encima de todo, sin importar el precio que hubiera de pagar por ello.

Resulta que nuestra mami, la naturaleza, se dio cuenta de ello y, como no podía evitar el fatal destino, decidió que algunos de nosotros debíamos ser salvados de alguna forma y se le ocurrió un estupendo plan… Esperó y esperó hasta que en el pequeño clan de Perrén, perdido en un lugar ignoto, nació un pequeñín. Entonces le envió tres espíritus disfrazados de Guaus Magos que le otorgaron algunos dones o regalos -como prefiráis-…

El primer Guau Mago se llamaba Ladrador y al acercarse al cachorrito se dirigió a él y le otorgó los dones de la “fidelidad” a su clan, fuera este uno formado por exclusivamente por canes, por bípedos o incluso mixto, que de todo hay en las viñas de la naturaleza, y del “valor”. Y así ladraría para avisar al resto del clan de cualquier peligro que le acechara… Incluso se pondría en peligro para defender a cualquier miembro del clan sea cual fuera lo que les acechara sin escapar con el rabito entre las piernas.

El segundo Guau Mago se llamaba Rascar, y su regalo al pequeñín fue el don de la “alegría” o de la “felicidad perpetua”, siempre estaría alegre y dispuesto al juego fuera lo que fuera lo que ocurriera dentro de su clan, y lo demostraría con un enorme vaivén de derecha a izquierda, o incluso en circulo, de su rabito.

El tercer Guau Mago se llamaba Saltar, y su regalo fue el mejor de todos, y por eso es el preferido de todos los pequeñines. Fue el don del “amor sin condición, sin rencor” y por eso damos lametones a diestro y siniestro siempre que los necesite cualquiera de nuestro clan independientemente de como nos hayan tratado antes.

A partir de ese momento a todos los del clan de ese cachorrito, a todos sin excepción, los bipes -esa especie animal que domina al resto-, nos llamaron “perritos”. Y aquí estamos, diferenciándonos de los lobos y otros primos lejanos. Amando sin condición alguna a nuestros bipes, compañeros de clan, sin pedirles nada a cambio, solo siendo felices a su lado, siguiéndoles a todas partes sin preguntar, haciéndoles felices con nuestra sola compañía y, si hace falta, defendiéndoles o ayudándoles en lo que necesiten.

Pero todo esto, claro está, es la historia que me ha contado papi y os la podéis creer o no, pero en todo caso creo que es una bonita historia… ¿o no?.

Y aunque algunas de esas cualidades ya no están presentes en todos nosotros en todo su esplendor si lo están en su mayor parte… Y aquellos perritos que tienen todos estos dones, a veces, se ven correspondidos por bipes tan buenos que parece que ellos también las tienen, sobre todo la del amor por nosotros.

Patitas para todos